Descubriendo Asturias: Corias y Cangas del Narcea

Monasterio de Corias


El monasterio de Corias, también conocido como El Escorial asturiano, es una de esas joyas arquitectónicas que han ido adaptándose al paso del tiempo. Fue fundado en el siglo XII pero su aspecto actual corresponde a una reconstrucción del siglo XVII, puesto que el edificio original pereció en las llamas de un gran incendio del que solo se salvó la iglesia dedicada a San Juan Bautista. Un tempo que hoy se encuentra recogido entre los muros neoclásicos del parador nacional, de ahí que sea poco conocido. 

El monasterio llevado por la orden benedictina alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XII y XIII, momento en el que la congregación poseía unas propiedades que se extendían por todo el occidente asturiano y parte de León. El territorio, como herencia de aquellos años de bonanza cultural y económica, aún hoy la zona destaca por la producción de miel y vino. 

Las curiosidades que se esconden tras su muros son muchas y nadie mejor para explicarlo que la guía autóctona que acompaña a las visitas. El precio es de 3,50 euros y comprende la visita al templo y al claustro barroco en cuyo centro crece una araucaria centenaria proveniente de Argentina. 

¡Buena visita! 








Cangas del Nacea -Entrambasaguas. 
A solo 2 kilómetros y medio de Corias está Cangas del Narcea. Así que si se va con tiempo merece la pena visitar la capital del mayor concejo de Asturias situada entre las aguas del río Narcea y las del Luiña*. Fue precisamente en esta ubicación, lo que hoy se conoce como Entrambasaguas y que aún conserva una estructura medieval, donde comenzaron a asentarse los primeros pobladores de la zona a principios del siglo XI, aunque no fue reconocida como villa hasta el siglo XIII. 

Otra de las características de esta capital es que posee una naturaleza más pródiga y virgen. Gran parte de su territorio constituye el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco y una de cuyas joyas es un espacio natural emblemático de la naturaleza asturiana: el bosque de Muniellos. Pero las tierras canguesas no sólo son ricas en bosques de ensueño, son el refugio perfecto para una especie única como el oso pardo cantábrico y que de vez en cuando se deja ver por una zona que, como en el caso de Gedrez o Xedré, es idónea para este tipo de avistamientos.

Cangas del Narcea fue, a lo largo de la historia, por su posición geográfica y la riqueza de su subsuelo, zona de paso de culturas, de comerciantes, de ganaderos…** 







** Info de: Turismo Asturias