Versalles (¡Por fin!)



Versalles
Imaginaos que lleváis toda la vida soñando con ir a determinado un lugar, que habéis ido varias veces a sitios cercanos pero nunca habéis conseguido visitarlo. Imaginaos que el día que lo conseguís, llueve a chuzos, hace un frío que pela y encima tira viento. Pues exactamente eso fue lo que me pasó a mí en Versalles. ¿Y qué pasó? Pues nada, que disfruté como una. Por fin conseguía pisar la Galería de los espejos así que tampoco iba a ponerme tiquismiquis. Si llovía, que lloviese. 

¿Sabíais en esta  sala llena con 375 espejos tuvo lugar el matrimonio de María Antonietta con el Delfín? ¿O que fue en este mismo espacio donde se firmó el Tratado de Versalles en 1919? 

Estas son solo algunas de las curiosidades sobre este palacio con 700 habitaciones y 2500 ventanas. Si queréis saber más seguid leyendo... 


El palacio de Versalles comenzó siendo un simple coto de caza propiedad de Luis XIII. Fue si hijo, el llamado Rey Sol, quien comenzaría las obras para convertirlo en el símbolo de la monarquía y del poder de Francia, así como en el mejor ejemplo de la opulencia y de la exquisitez de la arquitectura barroca francesa. 

La corte se instaló abandonó el Louvre y se instaló en Versalles a principios del siglo XVII y allí permanecería hasta que durante la Revolución Francesa los monarcas feron obligados a  volver a París para su posterior ajusticiamiento. De Luis en Luis se fueron sucediendo las reformas y los personajes ilustres pero quizás la moradora más conocida de este palacio sea la archiduquesa María Antonieta de Austria (de los Habsburgo de toda la vida), consorte del rey Luis XVI. 

Fue poco querida por el pueblo francés, que nunca vio con buenos ojos que una extranjera ocupara el trono. Además ella tampoco hizo nada para simpatizar con su pueblo de acogida. Era conocida por sus extravagancias y caprichos. De hecho, se le atribuyen frases como "¡Que coman pastel!" al ver a los franceses protestando frente al la verja de oro del palacio porque estaban pasando hambre. 

Tampoco era apreciada en la corte. Acostumbraba a retirarse a sus dependencias en el Petit Trianon donde le gustaba rodearse de sus amigos alejada de las estrictas normas de cortesía y de un marido que estaba más interesado en la geografía y otras materias que en su joven esposa. Como ocurre normalmente en la historia, las mujeres siempre (o casi) son las malas, las causantes de todos los males, así que como no podía ser de otra manera, gran parte de la culpa de la caída de la monarquía se atribuyó a Maria Antonieta guillotinada en 1793. 

No sabemos si la historia ha sido o no justa con ella, pero lo cierto es que su personaje atrae a más de tres millones de personas, que acuden a Versalles para recorrer los escenarios de tantas intrigas palaciegas. 

Una vez que rodaron las cabezas de los monarcas del Antiguo Régimen, y cayó el imperio de Napoleón, el palacio se convirtió en 1837 por orden del rey Luis Felipe en Museo de la Historia de Francia. Para tal fin, el nuevo soberano encargó más de tres mil cuadros que narrasen la historia de la nación desde la Edad Media hasta 1830. 

Y eso es precisamente lo que nos encontramos actualmente: un gran museo en el que no es difícil imaginarse la vida de la corte, gracias al estado de la decoración de las habitaciones y las explicaciones en cada sala. 













Los Jardines. 
Como os decía al principio, el mal tiempo hizo que no pudiéramos disfrutar al máximo de los jardines. Además las estatuas estaban protegidas con plásticos y las fuentes apagadas. Aún así, el gran canal con sus ¡24 hectáreas! me pareció impresionante. 

A pesar de la mojadura no nos detuvimos y seguimos nuestro camino hacia la otra parte del bosque donde se encuentran el Pequeño Trianón, el Gran Trianón y la aldea de María Antonieta. 





El Gran Trianón
Es un conjunto palaciego en mármol rosa –el primero era de porcelana– construido por Luis XV para huir de los cortesanos con los que compartía el palacio. Con todas las comodidades fue elegido lugar de descanso del Gran Delfín, Pedro el grande o María Luisa de Austria, esposa de Bonaparte. 




El pequeño Trianón y la aldea de la reina:
El pequeño Trianón se construyó por idea de Madame de Pompadour, la favorita de Luis XV y posteriormente su sucesor tuvo a bien regalárselo a su esposa, María Antonieta. La joven reina realizó ampliaciones y junto al lago construyó una aldea donde se criaban animales y ella misma se divertía realizando actividades del campo. 

Sin duda la zona más sorprendente de Versalles.  









Horario de visita: De martes a domingo, el palacio de 9 a 17.30 horas y los jardines todos los días de 8 a 18 horas. 
Entrada: El precio es de 19 euros.